A en Carles Miró Jordana, a veure si em fa riure aviat. Tot i que val més tard que mai, i no passa res.
I no estic opinant sobre què diu la senyora entrevistada –cliqueu sobre el comentari per anar a la font, canalla–, sinó sobre l’ofici (no confondre amb professió) més antic del món, el de passar el raspall. Però cal dir res, si lo bonic és que “la societat civil se sobreentén i no se’n parla”. Que al capdavall és un resum de Wittgenstein, De la certesa.
Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Diogenes. 1860. Oli sobre tela, 74.5 x 101 cm. The Walters Art Museum, Baltimore
El bibliotecari catalogador sol treballar assegut gràcies al cul que té, com tothom. Com més gran i tou el cul millor, perquè treballar assegut té efectes secundaris. Us ho explicaria bé algun dels meus coneguts, que sé que hi té durícies, al cul, de treballar al despatx d’una universitat; cal dir que no li fa mandra visitar col·legues ni fer classe ni tal: simplement té una constitució física poc adequada i no només cria durícies sinó que li queda el cul enrampat. Tampoc és ben bé problema del mobiliari. Senzillament no hi té el cos fet, malgrat els anys que hi porta i ser una persona molt competent. No hi ha res més a dir perquè entraríem en la qüestió hemorroides i no vull parlar de dolor.
La qüestió és que el catalogador, que més val que tingui el cul gran i tou, també té opinions, moltes opinions, i a vegades bastant dures, més que el cul del meu conegut. Sobretot si és un catalogador especialitzat que llegeix bibliografia que cataloga. Però a la biblioteca hi ha d’haver de tot, perquè com va dir el nostre déu encarnat,
Shiyali Ramamrita Ranganathan. The five laws of library science. Madras: Madras Library Association; London: Blunt and Sons, Ltd., 1957. Pp. 11-31, 80-87, 258-263, 287-291, 326-329
Això no obsta perquè quan et trobes que l’última novetat a E-LIS és un article com aquest, “What’s your library personality?”, que rebuscant una mica veig que va aparèixer a la pàgina 14 d’un Pro Tem : le journal bilinguede Glendon, no et sentis temptat d’assignar-li l’encapçalament de matèria del títol.
Dins de la base de dades E-LIS, que per sobre de tot és un lloc sèrio ple de material útil i on també hi ha d’haver espigoladures de la vinya del Senyor, l’hauria integrat dins de CB. User studies, i no entenc per què és a B. Information use and sociology of information, si té més de sociology dels users –en concret la dels redactors del journal– que de la information. Però en fin: la meva opinió, com el cul.
I vosaltres, ja sou conscients de quin tipus de personalitat teniu, a la biblioteca?
Parla un pare de la compressió d’arxius, JacobZiv (1931), encara professor al Technion – Israel Institute of Technology:
"Plate X" en F. Nemos. Europas bekannteste Schmetterlinge. Berlin: Oestergaard Verlag, ca. 1895
– Sus investigaciones han permitido el intercambo de archivos. ¿Qué opina sobre los derechos de autor?
– Estoy a favor de la información abierta. Ni siquiera es práctico pensar en frenar la difusión de las nuevas ideas. Como científico, apuesto por la apertura del conocimiento. En cuanto a la industria, mi experiencia personal es que las empresas sólo buscan proteger sus iniciativas con patentes. Que alguien se apropie de las ideas de otros no me preocupa, la comunidad sabe quién es el autor. Y esto se aplica también al dominio del arte y de la música. Sin embargo, sí me preocupa el exceso casi infinito de información en internet.
– ¿En qué sentido?
– Hay que separar la buena de la mala información, discernir lo verdadero de lo que no lo es. Me preocupa que en los medios de comunicación se le dé el mismo peso a la astronomía que a la astrología, y esto es algo que se ve claramente en internet. Incluso habrá que plantearse si es necesario pagar por la buena información.
– ¿Y eso no es algo contradictorio?
– No, no. Es como cuando vas a una librería y te compras un libro porque alguien te lo ha recomendado mucho. Pero esto no se puede exigir, estoy en contra de cualquier tipo de reglamentación.
– ¿Internet ha cambiado la forma de trabajar de los científicos?
– Hay más posibilidades gracias a internet. Yo tengo una biblioteca tres plantas más abajo y en los últimos cuatro años no he puesto un pie en ella. No lo necesito, porque tengo esa información en internet. Además, publicar un artículo es más rápido y es más fácil colaborar con la gente on line.
– ¿Su algoritmo tendrá otras aplicaciones en el futuro?
– Estamos trabajando en que la compresión de datos se aplique a la biología computacional. Se trata de ver de dónde provienen las distintas especies, cuál es su ancestro gracias a este modelo.
– ¿Y en el ámbito de las tecnologías de la información? ¿Qué nos encontraremos?
– Es muy difícil predecir el futuro. En la cultura hebrea decimos que las profecías están en manos de tontos, pero sí podemos decir que habrá sorpresas muy importantes en este campo.
Acotació: és bibliotecari qui se suposa que gestiona les subscripcions a les revistes científiques a què aquest senyor té accés, i les hi (li les?) endreça d’una manera o altra. Encara que no posi els peus a la biblioteca de paper del Technion, ni falta que fa.
Parlant de la informació de pagament: cosa interessant de l’entrevista que he enllaçat, sense la qual no hi hauria entrada avui, és que en la primera versió del text la redactora havia confós logaritmes per algoritmes. Per sort, molts lectors no de pagament se’n van adonar.
Però la caritat comença per casa: recordeu que a la majoria de biblioteques del món se separa la ficció de la no ficció.Tant el descrèdit immerescut per part dels lloscos, com l’excessiva fe que tenen els acrítics en la investigació científica, es basen en aquest error conceptual. El maximalisme em perd, i sempre m’ha semblat que fóra més propi classificar les faules a banda de les no faules, en els dipòsits de qüentus útils i inútils.
També m’agradaria parlar-ne, de la selecció, ordenació i difusió de l’actualitat mediata i de la seva opinió. Aquesta que encara serveix minuts després per no trepitjar el terra fregat: perquè tal com em van confessar uns periodistes, la nació la vertebra el temps de tevetrès, no les notícies
–un altre dia. El quid és de què jalarem tots els implicats: el que és la satisfacció de la vanitat està garantida.
Dijous passat, tornant de dinar plegats tots els del diari, algun cap de secció va cridar caca! en trepitjar-ne una. Ja és estar de sort.
Després de llegir les metàfores alegroies que segueixen, la conclusió és que cada epifania és única i transferible:
Mensajes
ENRIC GONZÁLEZ
EL PAÍS - Pantallas – 22-05-2009
La paranoia es típica del narcisista frustrado. Ve en los demás sus propios defectos, que no es capaz de asumir, y acaba sintiéndose rodeado de enemigos, peligros y mensajes cifrados. Conviene no confundirla con la susceptibilidad. No sé de qué se trata en este caso. Confío en que sea simple susceptibilidad. Pero yo también empiezo a captar mensajes ocultos. Me explico. ¿Están familiarizados con las teorías freudianas acerca de los excrementos? Dice Freud que el bebé relaciona el excremento, lo primero que es capaz de producir por sí solo, con los deseos del Otro (la madre), porque es el Otro quien le instruye en la necesidad de hacerlo y, más adelante, en la necesidad de hacerlo sólo en determinados momentos y lugares. Piensa que su evacuación intestinal produce placer en el Otro, y acaba identificando el excremento con algo maravilloso. Seguramente he leído mal a Freud, no me hagan mucho caso. De todas formas, el psicoanálisis identifica el excremento con la riqueza y, más en concreto, con el dinero.
Dicho esto, ¿no ven ustedes un clarísimo mensaje subliminal en la actual temporada de Supervivientes? El concurso exótico de Telecinco está dominado por la caca. Ése es el gran tema de conversación de los infelices de la isla: si hoy han defecado ya tres veces, si ayer cuatro… Entre tanta diarrea, se nos informa de que el superviviente Santi debe abandonar la isla porque sólo ha defecado dos veces en dos meses. Carezco de formación médica, pero me parece poco.
Llámenme paranoico, si quieren: empiezo a convencerme de que este Supervivientes no es más que un gran quejido onírico, un grito que surge del subconsciente de los directivos de Telecinco. En plena caída de la publicidad y de los beneficios, es decir, en pleno síndrome de abstinencia por la reducción del dineral que ganaban antes, uno de sus programas se vuelca en la cuestión excrementicia. Está clarísimo, ¿no? Es como un llanto secreto por la pasta perdida. O quizá no. En ese caso, disculpen. Será que yo también me he vuelto susceptible, o paranoico.
Isherwood & Auden
Aquest cagarro a la secció vida&artes, p. 61. Salto a la p. 64, l’última. L’hipervincle és una plagasitat redundant com totes les meves:
La caca
JUAN JOSÉ MILLÁS
EL PAÍS - Última – 22-05-2009
Era la hora de la siesta y me encontraba tumbado en el sofá, aturdiéndome con un programa cualquiera de la tele, cuando sufrí un arrebato místico en cuyo transcurso los dioses (porque eran varios) me revelaron que el sentido de la vida del hombre era la producción de caca. La sorpresa, como comprenderán, fue superlativa, de modo que volví a preguntar y recibí idéntica respuesta. Por lo visto, hemos sido creados, al igual que el resto de los animales, para producir aquello que tomamos equivocadamente por un residuo. El residuo somos nosotros. La caca es la estrella, por eso hay tantas clases de heces, cada una con su textura moral y su tamaño físico, desde la de la mosca a la de Federico Trillo. Los dioses no nos quieren por nuestra alma, sino por nuestros excrementos, que dan lustre al mundo vegetal. El mundo vegetal, a la chita callando, resulta que es el rey de la creación, de ahí que los perros levanten la pata cuando pasan junto a un árbol: es su modo de orar, porque los perros saben a qué han venido a este mundo y quién es quién.
Una vez más, pensé en medio del arrebato místico, los sentidos nos han engañado. Decía Freud en un célebre artículo que el narcisismo del hombre ha sufrido a lo largo de su historia tres grandes heridas. La primera fue descubrir que no éramos el centro del Universo; la segunda, que descendíamos del mono; la tercera, que nuestra existencia no la dirige el “yo”. Me fastidia haber dado con la cuarta, pues jamás he envidiado el destino cruel de los descubridores. Quizá algún día mi nombre figure junto al de Copérnico, al de Darwin, al de Freud, genios que supieron mirar adonde debían para no dejarse engañar por las apariencias. Bien, ¿y qué? ¿Qué importa figurar en ese cuadro de honor cuando sabes que lo único que los dioses esperan de ti es que vayas al baño con regularidad?
En part dedicat a un reporter de televisió pública que avui es lamentava, a la barra on serveixo copes, que, per imperatiu circense, ha d’estar cobrint el Barça-Manchester i altres pets associats fins dijous al vespre. Em pregunto si a les quatre rates a qui ni ens va ni ens ve la història no ens podrien reobrir els refugis antiaeris, en dies com avui.
Pau, salut, estil, comes, i barra lliure per qui s’ofegui.
Mientras los autores de Alemania o Francia se levantan en armas contra el escaneo masivo de Google Books, los hispanos… no saben, no contestan. No se pronuncian ni suscriben manifiestos como los de Heidelberg, que repudia el acuerdo de autores y editores con el gigante informático tras un complicado proceso judicial. La mecha la ha encendido una sentenciaen Estados Unidos. Condenaba la digitalización masiva de libros que emprendió el buscador para hacerlos accesibles en la Red. Google Books ha escaneado nada menos que siete millones de títulos, de los que cinco millones son considerados huérfanos: aquellos cuyos derechos no han prescrito, pero cuya paternidad nadie reclama.
Títulos que no estaban en el mercado. Sacados de bibliotecas públicas de todo el mundo, entre las que estaban la de las universidades Complutense, de Salamanca, de Santiago de Compostela y la Jaume Fuster, en España. La justicia ha condenado a la empresa a pagar. Y ésta ha provisto un fondo de 136 millones de dólares (poco más de 100 millones de euros) para satisfacer las reclamaciones. Para ello han puesto también las bases de una sociedad de gestión a escala global que funcionaría con parte de ese fondo.
Una vez se han pronunciado los tribunales, empieza el negocio. ¿Cómo? Con una oferta algo rácana y un plus algo tentador. Se ha concedido un plazo para sondear a quienes han sido incluidos en el escaneo. La racanería asciende a 60 dólares por título -casi una propina- y un 63% de las ganancias que puedan venir después. Y eso último es lo tentador. Que alguien en cualquier lugar del mundo pueda comprar un libro y que el autor perciba ese porcentaje, cuando ahora sólo se lleva el 10% o el 12% si es una estrella, no es mal negocio. Para el editor titular de los derechos de la obra, tampoco.
¿Quién pierde? Libreros, distribuidores y agentes. Los intermediarios. Por eso, quien más se ha movilizado por ahora en España son los agentes. La Asociación de Agencias Literarias de España (ADAL) -que acoge a 22- ha enviado una circular en la que desa-conseja acogerse a la oferta. Pero las respuestas se hacen esperar. “Hay muy poca conciencia e información de momento”, asegura Alicia González Sterling, portavoz de ADAL. Otros han aconsejado quedarse al margen. Es el caso de la agencia de Carmen Balcells. Lo explica Javier Martín, de dicha empresa: “Es una propuesta irrisoria y tampoco es cuestión de darles margen para que laven su imagen. Lo que va a pasar con los derechos está por ver”.
Desde Google, Luis Collado, directivo de la empresa en España y encargado de explicar bien el acuerdo, pide calma y visión. “Muchos se van a quedar en el camino si no se adaptan”. Collado pide que el mundo editorial se mire en el espejo de las discográficas y el cine. “Deberían aprender de lo que ha ocurrido con esos sectores. Internet ya no es la jungla que hundió esos negocios, ha cambiado. Ahora se abren muchas oportunidades de negocio”.
Su empresa apostará por la conexión online. “Google Books ofrecerá los archivos en Internet y el usuario podrá bajárselos y leerlos o utilizarlos como le convenga, en su móvil, en su ordenador, en su libro electrónico”. Eso no quiere decir que vayan a desaparecer los formatos tradicionales. El papel sobrevivirá, coinciden casi todos.
Magdalena Vinent es directora general del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO). Al frente de la SGAE de los libros ha dado un paso adelante. La entidad se ha erigido en intermediaria entre Google y los autores a los que representan. “Cuesta movilizar a los autores y que den su respuesta”, admite Vinent.
De sus 15.000 asociados, tan sólo la mitad ha dado su consentimiento. Los editores han respondido mejor. “Unos 600 nos han autorizado a que negociemos con Google en su nombre. Están los más grandes, entre ellos representan el 80% del mercado”. La posición de CEDRO es abierta y nada condenatoria a la acción de Google. “Lo positivo es que tras la sentencia exista una posibilidad de acuerdo”, comenta Vinent.
Si la multinacional se sienta en la mesa con CEDRO, la negociación no entra en los cálculos de los agentes. “Nuestro consejo frente a la opción es excluirse. Primero, para tener libre disposición de los derechos electrónicos de cada obra y cederlos a quien convenga. Segundo, para no avalar el acto de piratería editorial más grande de la historia”, afirman en su comunicado.
¿Y los autores? Difícil respuesta. De los que han sido requeridos para este reportaje, pocos contaban con una opinión formada. Santiago Roncagliolo, gran adepto a la Red, tiene sus respuestas: “En el debate se confunden dos cosas. Una es que Google usurpe los derechos de explotación comercial de las obras. Eso es ilegal. La otra es que las obras literarias se ofrezcan al público en el soporte digital. Eso es inevitable”, asegura el autor de Memorias de una dama. “En realidad, para los autores, el mejor usurpador posible es Google, porque lo podemos demandar. El servidor ha ofrecido una indemnización porque puede medir el daño y sabe que perdería un juicio. El mayor riesgo es que surjan distribuidores incontrolables, como surgieron hace una década en la música”, cree Roncagliolo. “Internet está llena de posibilidades para la difusión e incluso para el comercio cultural, pero sólo si nos anticipamos a ella en vez de aterrorizarnos”.
Otro de los grandes problemas que deja al descubierto este conflicto es el del monopolio. Javier Celaya, experto en edición digital, alerta: “Con el nuevo panorama, Google está en disposición de crear un auténtico monopolio en la Red y eso es una barrera para el mercado”. Un escenario en el que la empresa determina el precio de las descargas sin contar, entre otros, con quienes han colaborado en el proyecto: las bibliotecas. Ese frente amenaza ya con dar su guerra. Pero eso será otro capítulo. El de una novela que acaba de comenzar y cuyo final está abierto.
Los números cantan
- 45: los euros de la indemnización mínima acordada en Estados Unidos por cada obra digitalizada sin permiso.
- 100: los millones de euros provistos por Google como fondo para satisfacer las reclamaciones de derechos.
- 200: las editoriales españolas que en 2007 publicaron obras en formatos distintos al papel. En total, el 10,5% de la facturación anual, que ronda las 3.000 millones de euros. La Federación de Gremios de Editores de España cuenta con 900 asociados.
– 600: los editores que han autorizado a CEDRO a negociar con Google en su nombre. Suponen el 80 % del mercado. De sus 15.000 autores asociados, sólo lo han hecho la mitad.
La Universitat Jaume Fuster deu ser la Jaume I. La Jaume Fuster és una biblioteca de Barcelona molt famosa pel seu continent i que té una dinàmica similar a la de l’Fnac; l’Fnac agrada molt a molta gent.
Tothom és a temps de formar-se per digitalitzar els propis fons: editors, autors i biblioteques. No és gaire complicat ni car i en dono fe. Si s’ha cedit el protagonisme a Google ha estat per pura deixadesa. Google no té el monopoli de re des del moment que un llibre propietat d’algú es pot tornar a digitalitzar. Qualsevol contracte de digitalització que reservi l’exclusiva de la digitalització a un digitalitzador seria impugnable per tonto. Sembla mentida que s’hagi d’explicar.
Qui perdrà la cursa són els agents, els distribuïdors i els llibreters tal com treballen avui en dia. Quina pena: quan es va inventar la impremta la gran majoria dels escrivents també es van enfadar. I els fabricants de tinta per a plomes d’oca, que van haver de reconvertir el negoci. Mala jugada, nois.
Els qui poden fer molt negoci lleig són els fabricants d’aparells per a lectura digital i els gestors de formats. En parlo un altre dia.
Les biblioteques, molt especialment les nacionals i universitàries, poden ser els únics garants de la preservació i difusió en un format universalment accessible de les obres amb drets prescrits. Totes les biblioteques públiques, de la categoria que sigui, són la garantia de l’accés a la cultura i a la formació al llarg de la vida. De la mateixa manera que presten dvds, cds i feixos de paper, prestaran arxius electrònics. Ja els haurien de prestar: aquí hi ha la gansoneria de les biblioteques del país.
I la meva gansoneria de no publicar un resumet de la sessió de lectura digital, que reservo pel cansament postcongressual: resultat dels vespres al Tubo –carrer “amb adoquines fuente de inspiración para un creativo”–, de bloguellón el dia 20, Cadius el 21, i de no dormir les sagrades 9 hores a l’hotel triat per les opinions d’antics clients referents a l’aïllament acústic i la neteja. El Tubo es pot veure pel tubo i ja us l’explico ara:
Apunto un article de Wired que repassa el mestre Fernand0 –i ell ho ha vist a Microsiervos (i m’agrada que els graus de separació siguin graus d’amplificació):
Now, most veteran moderators will tell you that automated systems and crowdsourcing go only so far. Most told me that if you’ve got a high-volume site with political content—like Whitehouse.gov—you’ll also need to moderate postings by hand, hiring staff to look over each comment and delete the truly crazy hate-speech ones. The Huffington Post employs up to 25 people at a time to comb through its 35,000 comments a day.
If the White House were to use humans to filter posts, it could get into some dicey political situations. If it were to outright ban them, it could draw First Amendment lawsuits. So the genius of modern troll-taming techniques—leaving trollery intact, but mitigating its impact—neatly fits the bill. Moderation software could grow even more sophisticated at the task, perhaps incorporating collaborative filtering tools that recommend the best posts based on your likes and dislikes. Mr. President, bring on the trolls. The commentosphere is ready for them.
Una cosa és l’spam i una altra els trolls autèntics, si no els lamers que no saben el que es fan. Per l’escaire, i al capdavall, el que tenim als blogs del país és la mateixa sarna que pateixen els diaris: mandra a la dissensió, sobretot la raonada. Tendència a etiquetar de troll al primer que no pensi com tu, o que per la raó que sigui provi de fer-te d’advocat del diable.
Els motius d’aquesta mandra no són tan obvis: a vegades l’interpel·lat que obvia un comentari només té un mal dia, o té poca corda, o no porta el sentit de l’humor afinat o simplement no té ni temps per examinar els propis raonaments, i l’emprenyada no deriva exactament de cap orgull exacerbat o del menyspreu. Però si reincideix gaire, fa forat: no només tots tenim la pell fina i no estem fets de pedra, sinó que la reputació, aquesta cosa rara que es cuina amb prejudicis aliens, ens precedeix.
Per aquells a qui el nom us pesi, m’acabo d’assabentar via comentaris d’un nou servei a la xarxa: Anonimat.org
Si no se’ls escapa de les mans, podria ser una bona idea. Espero que la meva publicitat no els condicioni perquè el meu nom també pesa, ja. El pes de la tinta amb què l’escric. Carregada.
Mentre no n’aprenguem, una opció és poder renéixer en cada comentari. Sense crida a l’autoritat. Només la precedència. I l’argument. I la capacitat de fer-se entendre. Davant dels anònims, em trec el barret. Per part meva seran tractats amb la mateixa duresa que els coneguts, amb l’avantatge que no sabré si em van apunyalar per l’esquena en una vida anterior: he tingut la precaució de no esperar mai la vida futura per passar comptes.
I que la literatura sigui anònima ja i el Monzó i el Pàmies no ens hagin d’explicar mals d’estómac. Llegir constantment que el país pot ser així de cutre no pot ser bo. Escriptors, reclameu sous de funcionari de correus, pintes de funcionari de correus, reputació de funcionari de correus i invisibilitat de funcionari de correus, o morireu d’angúnia.
Morir-se de pena és una cosa molt trista i natural, com cavar-se el clot i perdre’s un enllaç d’aquesta entrada. Endevinar quin temps farà és una possibilitat estadística, però també té trampa reescriure els guions sobre la marxa. La cal·ligrafia és un esforç de titans i per això la meva lletra només me l’entenc jo, sobretot perquè no hi ha res a dir ni a objectar. Perquè una cosa és anar a esmorzar fora i comprovar que fa bon temps i l’altra que et doni la gana disfrutar-ho per imperatiu hormonal. Cal tenir principis i objectius definits.
Per als lloscos: quan us canseu de que els envans de la vostra habitació siguin de paper, mudança up to the next level: una amb els envans de llibres.
Dan Walsh; Jim Davis. Garfield minus Garfield. 2009, 29 d'abril
Alors, malgré lui (malgrat aquest temps escamitològic, s’entén), i mentre haguem d’aguantar una estona més aquests envans de paper, fem cas de l’humorista i tanquem-nos a l’habitació amb una bona pel·lícula que ens ensordeixi, per si el Barça o Lost o l’evolució lògica de la vida sentimental dels veïns, aquests que fan manetes a l’hora de dinar i quan volen deixar-ho diuen que és perquè a ella no li agrada el concepte de brutícia d’ell.
Jo a la meva pel·li, una que van tornar dissabte a la biblioteca on treballava i que immediatament em vaig autoprestar:
Jo no asseguro que ja me l’hagi mirada i que en aquests moments en recordi tota la trama: ara mateix estic obcecada amb una entrada pendent sobre profecies 2.0 que ja em fregeix, sobretot després de l’experiència passiva de dimecres. I si faig aquest apunt és –moment eco eco de Narcís– perquè la llibreta ja té 5 (5!) subscriptors, comptant-me a mi, en l’únic col·lector de feeds que obro. En la meva circumstància m’ha semblat un input excessiu, tenint en compte que segons les estadístiques del blog sembla ser que hi ha qui també ha accedit a alguna entrada des del servei de mail de l’ajuntament de capital de província catalana on fa més anys que no passejo.
Caro diario, etc. Potser interessa: la Nuri del Grau m’ha demanat que si us plau li comprés el paper El País, que li faria un favor. La contribució del mig veïnatge. Com que sóc incapaç de passar les pàgines del diari de dreta a esquerra, he llegit la literatura futbolística primer –el Guardans me l’he guardat pel final i per la pròxima entrada.
It's vandalism, not art
Del fúmbol us en copio una frase, el destil·lat més pur de la malta d’enguany:
Enfrente, Xavi [1], padre junto a Guardiola [2] de la admirable y productiva ingeniería genética azulgrana, manejó el encuentro con su toque homérico.
Com que sospiten que Corín Tellado era lesbi, els paios ara volen ser mariques. És a dir, periodistes esportius, que és l’especialitat més sol·licitada a la facultat de Comunicació de la UAB. Si em permeteu una modesta tesi tangent, perquè em vaga que parleu amb propietat: de poesia no se’n pixa, ni ara ni mai. La poesia que mames, te la quedes. En tot cas, si NO saps mamar poesia pixes cantarella. Més transparent, el flux vaginal en un momento dado.
L'equip del moment
Morir-se de cirrosi també és trist i l’humor negre desgasta, tot i l’acudit de psicòleg
la meva nòvia vol pintar blanca la paret. A mi m’agradaria pintar la paret de color blanc, però em fot que ella se surti amb la seva.
No hi incorreu ni se us acudeixi patir gaire, que per això us escric entrades de rellotgeria barata: posada a fer-vos perdre la patientia, “amb el·lipsi y cartón”.
Una petita batalleta personal que esquivà Geocities: fa molt pocs anys, a classe d’edició electrònica (llicenciatura de Documentació), el professor encara proposava que pengéssim les pàgines escrites en html rudimentari allà, entre desenes de caixetes de publicitat. Ho vam bescantar amablement perquè 1) ens havíem de registrar i crear una altra adreça de correu electrònic, i 2) un dels alumnes, i no posaré el seu nom perquè seria capaç de querellar-se –tot i que fet i fotut tant hi fa, i hi ha altres coses menys greus que ens fan perdre més temps–, tenia llogat espai de servidor i uns quants dominis per practicar, de manera que els que vam voler hi vam penjar els deures.
Resulta que amb algú més ja havien muntat una pàgina d’estudiants que fa temps que està convenientment descarregada, des que el grup d’administradors es va reduir a un membre. Archive.org només va ser a temps de guardar-ne un petit retall: la captura de l’arxiu index.html en un moment determinat, sense màscara css ni scripts. Si està guardat calculo que és perquè tenia més visites que la pàgina oficial dels estudis, causades per la diferència de posicionament als cercadors.
La dels estudiants no era una pàgina interessant ni a nivell tecnològic –pretenia fer sense wordpress o joomla el que ja es començava a fer amb aquests aplicatius– ni de continguts –era una llista de distribució rudimentària en obert, feta en html, per a aprendre’n– però a Geocities sí que hi ha material que mereix espai al PADICAT, aquest projecte iniciat el 2005. Ja que és el seu objectiu fundacional, hauria de capturar les pàgines web desateses que tinguin interès patrimonial i assignar’ls-hi urls permanents i espai de servidor. Perquè hi poguem seguir accedint amb la garantia de conservació pública permanent.
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