Teoria de la literatura i literatura comparada: who is who?
Posted: May 27th, 2009 | Author: <mina.> | Filed under: antropologia, articles d'opinió, lectures, premsa, premsa esportiva | Tags: Billy Wilder, El País, Enric González, Juan José Millás, La caca, literatura comparada, Mensajes, Pantallas, Sigmund Freud, teoria de la literatura, The front page | 1 Comment »Dijous passat, tornant de dinar plegats tots els del diari, algun cap de secció va cridar caca! en trepitjar-ne una. Ja és estar de sort.
Després de llegir les metàfores alegroies que segueixen, la conclusió és que cada epifania és única i transferible:
Mensajes
ENRIC GONZÁLEZ
EL PAÍS - Pantallas – 22-05-2009La paranoia es típica del narcisista frustrado. Ve en los demás sus propios defectos, que no es capaz de asumir, y acaba sintiéndose rodeado de enemigos, peligros y mensajes cifrados. Conviene no confundirla con la susceptibilidad. No sé de qué se trata en este caso. Confío en que sea simple susceptibilidad. Pero yo también empiezo a captar mensajes ocultos. Me explico. ¿Están familiarizados con las teorías freudianas acerca de los excrementos? Dice Freud que el bebé relaciona el excremento, lo primero que es capaz de producir por sí solo, con los deseos del Otro (la madre), porque es el Otro quien le instruye en la necesidad de hacerlo y, más adelante, en la necesidad de hacerlo sólo en determinados momentos y lugares. Piensa que su evacuación intestinal produce placer en el Otro, y acaba identificando el excremento con algo maravilloso. Seguramente he leído mal a Freud, no me hagan mucho caso. De todas formas, el psicoanálisis identifica el excremento con la riqueza y, más en concreto, con el dinero.
Dicho esto, ¿no ven ustedes un clarísimo mensaje subliminal en la actual temporada de Supervivientes? El concurso exótico de Telecinco está dominado por la caca. Ése es el gran tema de conversación de los infelices de la isla: si hoy han defecado ya tres veces, si ayer cuatro… Entre tanta diarrea, se nos informa de que el superviviente Santi debe abandonar la isla porque sólo ha defecado dos veces en dos meses. Carezco de formación médica, pero me parece poco.
Llámenme paranoico, si quieren: empiezo a convencerme de que este Supervivientes no es más que un gran quejido onírico, un grito que surge del subconsciente de los directivos de Telecinco. En plena caída de la publicidad y de los beneficios, es decir, en pleno síndrome de abstinencia por la reducción del dineral que ganaban antes, uno de sus programas se vuelca en la cuestión excrementicia. Está clarísimo, ¿no? Es como un llanto secreto por la pasta perdida. O quizá no. En ese caso, disculpen. Será que yo también me he vuelto susceptible, o paranoico.
Aquest cagarro a la secció vida&artes, p. 61. Salto a la p. 64, l’última. L’hipervincle és una plagasitat redundant com totes les meves:
La caca
JUAN JOSÉ MILLÁS
EL PAÍS - Última – 22-05-2009Era la hora de la siesta y me encontraba tumbado en el sofá, aturdiéndome con un programa cualquiera de la tele, cuando sufrí un arrebato místico en cuyo transcurso los dioses (porque eran varios) me revelaron que el sentido de la vida del hombre era la producción de caca. La sorpresa, como comprenderán, fue superlativa, de modo que volví a preguntar y recibí idéntica respuesta. Por lo visto, hemos sido creados, al igual que el resto de los animales, para producir aquello que tomamos equivocadamente por un residuo. El residuo somos nosotros. La caca es la estrella, por eso hay tantas clases de heces, cada una con su textura moral y su tamaño físico, desde la de la mosca a la de Federico Trillo. Los dioses no nos quieren por nuestra alma, sino por nuestros excrementos, que dan lustre al mundo vegetal. El mundo vegetal, a la chita callando, resulta que es el rey de la creación, de ahí que los perros levanten la pata cuando pasan junto a un árbol: es su modo de orar, porque los perros saben a qué han venido a este mundo y quién es quién.
Una vez más, pensé en medio del arrebato místico, los sentidos nos han engañado. Decía Freud en un célebre artículo que el narcisismo del hombre ha sufrido a lo largo de su historia tres grandes heridas. La primera fue descubrir que no éramos el centro del Universo; la segunda, que descendíamos del mono; la tercera, que nuestra existencia no la dirige el “yo”. Me fastidia haber dado con la cuarta, pues jamás he envidiado el destino cruel de los descubridores. Quizá algún día mi nombre figure junto al de Copérnico, al de Darwin, al de Freud, genios que supieron mirar adonde debían para no dejarse engañar por las apariencias. Bien, ¿y qué? ¿Qué importa figurar en ese cuadro de honor cuando sabes que lo único que los dioses esperan de ti es que vayas al baño con regularidad?
En part dedicat a un reporter de televisió pública que avui es lamentava, a la barra on serveixo copes, que, per imperatiu circense, ha d’estar cobrint el Barça-Manchester i altres pets associats fins dijous al vespre. Em pregunto si a les quatre rates a qui ni ens va ni ens ve la història no ens podrien reobrir els refugis antiaeris, en dies com avui.
Pau, salut, estil, comes, i barra lliure per qui s’ofegui.







